Me ha llamado la atención un anuncio de un banco.
En un instante, se solapan varias cosas a las que la gente se ha a constumbrado a pesar de que no son las convenientes o adecuadas.
En menos de 5 segundos, aparece una mujer abrochándose el sujetador y una voz en off espeta: "¡molesta, pero nos acostumbramos!".
Vaya.
Pues precisamente para nosotros/as es muy serio que una mujer no exija que un sujetador le "siente" bien.
Nuestra marca ya indica claramente el significado say (exige, pide, espeta...) fit (sentirte bien, cómoda, bien...).
Esta es una de nuestras principales exigencias, ayudar con nuestras comunicaciones y mensajes a conocer mejor esta prenda. Se trata de que la mujer disponga de cuanta mas información mejor para acudir a una tienda, la atiendan con rigor técnico, le ayuden a descubrir qué prenda le sienta mejor y conocer cuál es su talla y su copa real.
Lo que perseguimos es una mujer descubra que un sujetador NO tiene por que doler.
7 de cada 10 mujeres no utilizan la talla y la copa correctas. 9 de cada 10 no conocen su talla y su copa. 5 de cada 10 consultas por dolores mamarios, están relacionados con el uso de un sostén inadecuado. Los resultados de este estudio realizado en 2008, dan sentido al libro "El sostén, mitos y leyendas... y manual de uso" y a este blog. Francesc Puertas.
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lunes, 15 de septiembre de 2014
Sujetador: ¡molesta, pero nos acostumbramos! ????????????
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martes, 29 de julio de 2014
Cómo evitar las incomodidades de un sostén.
Según estudios realizados en el marco de un Master realizado por especialistas senólogos en la UB en el año 2008, siete de cada diez mujeres no utilizan la talla y la copa de sostén que les corresponde.
Si añadimos que los expertos determinan 24 morfologías distintas de pecho, la cosa se complica.
Y si además admitimos que el pecho evoluciona con la edad, añadimos imputs que van a dificultar escoger sostén.
Justo en este momento es cuando tenemos que escoger si "pasamos de todo" o intentamos descubrir cuál es la talla y la copa que necesitamos y cuál es el patrón de sujetador que mejor se adapta a nuestra morfología.
A cada persona nos gusta vernos con una figura en la que nos sentimos cómodos/as. Con el sujetador pasa exactamente lo mismo.
Un sostén ayuda a modelar la figura y "esculpe" el efecto visual que permite sentirse cómoda con lo que ves de ti misma.
Pero para ello, debemos escoger aquel patrón que haga ese efecto y que sea el apropiado para nuestra morfología.
Podemos centrarlo, esconderlo, levantarlo, mostrar escote, juntarlo... se trata de una parte de nuestro cuerpo que lo permite, y por tanto debemos ser capaces de descubrir lo que queremos con la ayuda de quien nos echa una mano para descubrir lo que necesitamos.
De ahí la importancia del bra-fitting. De ahí la necesidad de acudir con cierta periodicidad a que nos ayuden las personas preparadas en la tienda experta a la que acudimos.
Hoy no quiero hablar de la función que ha de cumplir el sostén o el sujetador, ya que hay necesidades específicas que es necesario tener en cuenta: embarazo, lactancia, salud, deporte... o que se necesite un "sin tirantes"...
Para todo ello, es necesario acudir a una tienda que sepan lo que se hacen y que sepan aconsejarte.
Si añadimos que los expertos determinan 24 morfologías distintas de pecho, la cosa se complica.
Y si además admitimos que el pecho evoluciona con la edad, añadimos imputs que van a dificultar escoger sostén.
Justo en este momento es cuando tenemos que escoger si "pasamos de todo" o intentamos descubrir cuál es la talla y la copa que necesitamos y cuál es el patrón de sujetador que mejor se adapta a nuestra morfología.
A cada persona nos gusta vernos con una figura en la que nos sentimos cómodos/as. Con el sujetador pasa exactamente lo mismo.
Un sostén ayuda a modelar la figura y "esculpe" el efecto visual que permite sentirse cómoda con lo que ves de ti misma.
Pero para ello, debemos escoger aquel patrón que haga ese efecto y que sea el apropiado para nuestra morfología.
Podemos centrarlo, esconderlo, levantarlo, mostrar escote, juntarlo... se trata de una parte de nuestro cuerpo que lo permite, y por tanto debemos ser capaces de descubrir lo que queremos con la ayuda de quien nos echa una mano para descubrir lo que necesitamos.
De ahí la importancia del bra-fitting. De ahí la necesidad de acudir con cierta periodicidad a que nos ayuden las personas preparadas en la tienda experta a la que acudimos.
Hoy no quiero hablar de la función que ha de cumplir el sostén o el sujetador, ya que hay necesidades específicas que es necesario tener en cuenta: embarazo, lactancia, salud, deporte... o que se necesite un "sin tirantes"...
Para todo ello, es necesario acudir a una tienda que sepan lo que se hacen y que sepan aconsejarte.
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viernes, 6 de junio de 2014
Sujetador deportivo. Escójalo bien.
A estas alturas ya nadie discute que tomar precauciones en la práctica deportiva, forma parte de aquello que se debe hacer si o sí.
En concreto, si hablamos de aquello que es necesario para que una mujer pueda practicar un deporte en condiciones, debemos recordar que no tan solo se trata, de escoger unos leggins chulos, unas zapatillas de deporte "molonas", una cinta para que nos aguante el pelo decorada a "la última", unos calcetines a conjunto, un reloj que nos indique las pulsaciones, una gafas de sol con algo elástico que las sujete y un iPod con cascos. Nos falta el sujetador.
Y en este caso voy a usar la palabra "sujetador" con todas las consecuencias: una prenda que sujeta.
Deberemos observar que tipo de deporte practicamos
Si practicamos yoga, escalada, marcha nórdica, pilates, golf tai-chi, relajación, hemos de utilizar una prenda con presión suave.
Si nuestro deporte es spinning, esquí, remo, ciclismo o gimnasia rítmica, la presión ha de ser un poco mayor que la anterior, ya que las mamas se balancean mas, y debemos llevar lo que se llama "presión media".
En cambio si se trata de running, deportes con raqueta, artes marciales, equitación o deportes con balón, debemos proteger las mamas con sujetadores que aguanten y presionen el pecho para que la gravedad y los movimientos bruscos no afecten.
Normalmente, las marcas que diseñan y fabrican este tipo de sujetador, indican que tipo de presión ejerce la prenda.
No se trata de esger el que comprima mas, eso es un gran error, se debe usar el adecuado, déjese aconsejar.
Pruébeselo. No salga de la tienda si tener la certeza que le sienta bien y que es el adecuado. Dentro del probador dé un saltito sin miedo. Compruebe que es el que quiere.
Este tipo de productos han de estar fabricados con tejidos transpirables. Han de ser confortables y han expulsar la humedad.
No caiga en los dos errores mas frecuentes.
1. Si usamos el sujetador mas gastado que tenemos en el armario (por aquello de sudarlo), debemos recordar que no es una prenda preparada para el deporte y que las fibras sintéticas muy probablemente estén deterioradas, con lo que con toda seguridad no cumplirá la función al que se destina.
2. Estas prendas se deterioran al cabo de muchos lavados. Hemos de observar que sigue cumpliendo con su cometido, si ya no es así, debemos sustituírlo.
Hay algunas marcas que utilizan como tallaje la "talla y la copa". En este caso, si conoces tu talla y tu copa, busca el que se ajuste a la presión que se necesita para el deporte que practica.
En cambio, si el tallaje es S-M-L-XL... para según que tipo de volumen de mamas y la tipología del deporte, ha de quedar convencida que en momento en el que la función ha de ser excelente, la prenda que ha adquirido va a responder con exigencia a sus necesidades.
Acuda a una tienda que sepa aconsejarle.
.
En concreto, si hablamos de aquello que es necesario para que una mujer pueda practicar un deporte en condiciones, debemos recordar que no tan solo se trata, de escoger unos leggins chulos, unas zapatillas de deporte "molonas", una cinta para que nos aguante el pelo decorada a "la última", unos calcetines a conjunto, un reloj que nos indique las pulsaciones, una gafas de sol con algo elástico que las sujete y un iPod con cascos. Nos falta el sujetador.
Y en este caso voy a usar la palabra "sujetador" con todas las consecuencias: una prenda que sujeta.
Deberemos observar que tipo de deporte practicamos
Si practicamos yoga, escalada, marcha nórdica, pilates, golf tai-chi, relajación, hemos de utilizar una prenda con presión suave.
Si nuestro deporte es spinning, esquí, remo, ciclismo o gimnasia rítmica, la presión ha de ser un poco mayor que la anterior, ya que las mamas se balancean mas, y debemos llevar lo que se llama "presión media".
En cambio si se trata de running, deportes con raqueta, artes marciales, equitación o deportes con balón, debemos proteger las mamas con sujetadores que aguanten y presionen el pecho para que la gravedad y los movimientos bruscos no afecten.
Normalmente, las marcas que diseñan y fabrican este tipo de sujetador, indican que tipo de presión ejerce la prenda.
No se trata de esger el que comprima mas, eso es un gran error, se debe usar el adecuado, déjese aconsejar.
Pruébeselo. No salga de la tienda si tener la certeza que le sienta bien y que es el adecuado. Dentro del probador dé un saltito sin miedo. Compruebe que es el que quiere.
Este tipo de productos han de estar fabricados con tejidos transpirables. Han de ser confortables y han expulsar la humedad.
No caiga en los dos errores mas frecuentes.
1. Si usamos el sujetador mas gastado que tenemos en el armario (por aquello de sudarlo), debemos recordar que no es una prenda preparada para el deporte y que las fibras sintéticas muy probablemente estén deterioradas, con lo que con toda seguridad no cumplirá la función al que se destina.
2. Estas prendas se deterioran al cabo de muchos lavados. Hemos de observar que sigue cumpliendo con su cometido, si ya no es así, debemos sustituírlo.
Hay algunas marcas que utilizan como tallaje la "talla y la copa". En este caso, si conoces tu talla y tu copa, busca el que se ajuste a la presión que se necesita para el deporte que practica.
En cambio, si el tallaje es S-M-L-XL... para según que tipo de volumen de mamas y la tipología del deporte, ha de quedar convencida que en momento en el que la función ha de ser excelente, la prenda que ha adquirido va a responder con exigencia a sus necesidades.
Acuda a una tienda que sepa aconsejarle.
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jueves, 22 de mayo de 2014
La apuesta por las lencerías que trabajan bien.
En el mundo del sujetador, se tiende a confundir un establecimiento que durante muchos años se dedica al oficio, con un lugar donde las prendas son antiguas y anticuadas, y alejadas de la moda.
Debemos desmitificar tamaña insensatez. En general, estos establecimientos procuran tener soluciones de todo tipo para todas las mujeres. Tanto funcionales, como de capacidad, como básicos, clásicos, actuales, moda...
Menudo error cometerían, si no se especializaran precisamente en eso, en la de tener respuestas a tallas y copas, a construcciones y sobre todo a aconsejar a la usuaria mediante sesión de probador.
Y sin caer en el error de poner en el mismo "saco" distintas maneras de vender sujetadores, no hemos de olvidar, que del mismo modo que unas se esfuerzan en tener escaparates vistosos y atractivos, haber organizado la tienda para que la clienta tenga el máximo de productos a la vista, las otras también.
Y por tanto no podemos generalizar que unas son feuchas, poco visuales, poco escaparate y productos apilados en cajitas detrás del mostrador y las otras son "ole-ole", a poco precio y sin nada de savoir-faire de las empleadas.
No confundamos.
Tener una tienda bien organizada, visual, con personal preparado y capacidad suficiente para tener el producto que la clienta necesita (función, talla-copa, etc, etc.) es casi exclusivo de tiendas con capacidad experta, que innovan, se reorganizan, están al día, se preocupan por tener productos de calidad, y que para ellas, lo verdaderamente importante es que la mujer, salga de la tienda satisfecha con su compra, y que le haya costado el precio que le haya costado, se llevan un producto sin remordimientos, porque saben que pase lo que pase, habrán hecho una gran compra.
Debemos desmitificar tamaña insensatez. En general, estos establecimientos procuran tener soluciones de todo tipo para todas las mujeres. Tanto funcionales, como de capacidad, como básicos, clásicos, actuales, moda...
Menudo error cometerían, si no se especializaran precisamente en eso, en la de tener respuestas a tallas y copas, a construcciones y sobre todo a aconsejar a la usuaria mediante sesión de probador.
Y sin caer en el error de poner en el mismo "saco" distintas maneras de vender sujetadores, no hemos de olvidar, que del mismo modo que unas se esfuerzan en tener escaparates vistosos y atractivos, haber organizado la tienda para que la clienta tenga el máximo de productos a la vista, las otras también.
Y por tanto no podemos generalizar que unas son feuchas, poco visuales, poco escaparate y productos apilados en cajitas detrás del mostrador y las otras son "ole-ole", a poco precio y sin nada de savoir-faire de las empleadas.
No confundamos.
Tener una tienda bien organizada, visual, con personal preparado y capacidad suficiente para tener el producto que la clienta necesita (función, talla-copa, etc, etc.) es casi exclusivo de tiendas con capacidad experta, que innovan, se reorganizan, están al día, se preocupan por tener productos de calidad, y que para ellas, lo verdaderamente importante es que la mujer, salga de la tienda satisfecha con su compra, y que le haya costado el precio que le haya costado, se llevan un producto sin remordimientos, porque saben que pase lo que pase, habrán hecho una gran compra.
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jueves, 27 de marzo de 2014
Las necesidades de usar sostén desde la pubertad en adelante.
Es curioso que hay quien piense que una mujer a partir de cierta edad, sus necesidades son tan solo de productos técnicos. De cuestiones como aquella que le decía Mafalda a su madre "disimular los aún, para que parezcan todavías".
Pues no.
Lo que marca las necesidades de una mujer es su estilo de vida y no el día de su nacimiento.
Está claro que con la edad, la morfología queda afectada. El pecho evoluciona, pierde peso y en algún caso cambia su morfología, requiriendo prendas con funciones concretas.
Pero de lo que no hay duda es que muchas marcas se esfuerzan en crear prendas que además respondan a las necesidades estéticas y de moda que permitan a la usuaria sentirse bien con ella misma.
Desde la pubertad hasta la ancianidad, el pecho tiende a caer, debido a que los "ligamentos de Cooper" se deterioran y por lo tanto la piel cede. Hemos de recordar que el pecho es un órgano sin músculos (sólo el pezón tiene músculos) y está "costruido" encima del músculo pectoral.
Por lo tanto todos los cuidados y la prevención, pueden conseguir que el proceso de caída del pecho sea mas lento, y entre otras cosas, es importante usar el sujetador adecuado.
Si, he utilizado las palabras justas: el sujetador adecuado.
Para ello, y tan como explico muchas veces, debemos pensar en el momento de uso.
O sea, si se va a practicar deporte: un sujetador deportivo, con la presión adecuada para poder ejecutarlo (no es lo mismo pilates que running).
Conocer la talla y la copa: es imprescindible usar el sujetador (corpiño, sostén, brassier...) que esté construído con el tejido necesario para contener la profundidad del busto.
Conocer la morfología: como es lógico cada forma de pecho necesita un tipo de construcción. Debemos reconocernos y saber si tenemos los senos asimétricos, o en forma de gota, o anchos de base, o separados, o voluminosos, o pequeños, o operados... cada uno de ellos tiene unas características propias que permiten usar con comodidad un tipo de patronaje u otro.
Como siempre, recomiendo acudir a tiendas que hagan sesiones de bra-fitting, o dicho sin anglicismos: ayuden en el probador a encontrar la prenda perfecta.
Sigo creyendo que la app Sayfit es una buena idea.
Pues no.
Lo que marca las necesidades de una mujer es su estilo de vida y no el día de su nacimiento.
Está claro que con la edad, la morfología queda afectada. El pecho evoluciona, pierde peso y en algún caso cambia su morfología, requiriendo prendas con funciones concretas.
Pero de lo que no hay duda es que muchas marcas se esfuerzan en crear prendas que además respondan a las necesidades estéticas y de moda que permitan a la usuaria sentirse bien con ella misma.
Desde la pubertad hasta la ancianidad, el pecho tiende a caer, debido a que los "ligamentos de Cooper" se deterioran y por lo tanto la piel cede. Hemos de recordar que el pecho es un órgano sin músculos (sólo el pezón tiene músculos) y está "costruido" encima del músculo pectoral.
Por lo tanto todos los cuidados y la prevención, pueden conseguir que el proceso de caída del pecho sea mas lento, y entre otras cosas, es importante usar el sujetador adecuado.
Si, he utilizado las palabras justas: el sujetador adecuado.
Para ello, y tan como explico muchas veces, debemos pensar en el momento de uso.
O sea, si se va a practicar deporte: un sujetador deportivo, con la presión adecuada para poder ejecutarlo (no es lo mismo pilates que running).
Conocer la talla y la copa: es imprescindible usar el sujetador (corpiño, sostén, brassier...) que esté construído con el tejido necesario para contener la profundidad del busto.
Conocer la morfología: como es lógico cada forma de pecho necesita un tipo de construcción. Debemos reconocernos y saber si tenemos los senos asimétricos, o en forma de gota, o anchos de base, o separados, o voluminosos, o pequeños, o operados... cada uno de ellos tiene unas características propias que permiten usar con comodidad un tipo de patronaje u otro.
Como siempre, recomiendo acudir a tiendas que hagan sesiones de bra-fitting, o dicho sin anglicismos: ayuden en el probador a encontrar la prenda perfecta.
Sigo creyendo que la app Sayfit es una buena idea.
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miércoles, 6 de noviembre de 2013
Hace 99 años, Mary Phelps Jacob inscribió la primera patente de un sujetador (1914)
Hace 99 años, Mary Phelps Jacob, patentó el primer sujetador, entendido como una pieza de ropa que sostiene el pecho.
Atrás quedaban el incómodo corsé que durante 350 años, había oprimido el cuerpo de la mujer marcándole una figura entallada que las hacía caminar rígidas e incómodas y que en muchos casos provocó problemas graves de salud.
Mary, tenía que acudir a una fiesta en la que el corsé le oprimía tanto que no podía moverse. Pidió ayuda a su criada, quien, juntando dos pañuelos cvon unas cintas de color rosa, sujetaba el pecho y le permitía toda la movilidad.
La patente la inscribió el 12 de febrero de 1914 y quedó registrada con el número 1115674 el 3 de noviembre de 1914.
O sea, que entramos en pocos meses, el la que indudablemente es la fecha donde quedó registrado para la Historia de la lencería, el primer sujetador.
Atrás quedaban el incómodo corsé que durante 350 años, había oprimido el cuerpo de la mujer marcándole una figura entallada que las hacía caminar rígidas e incómodas y que en muchos casos provocó problemas graves de salud.
Mary, tenía que acudir a una fiesta en la que el corsé le oprimía tanto que no podía moverse. Pidió ayuda a su criada, quien, juntando dos pañuelos cvon unas cintas de color rosa, sujetaba el pecho y le permitía toda la movilidad.
La patente la inscribió el 12 de febrero de 1914 y quedó registrada con el número 1115674 el 3 de noviembre de 1914.
O sea, que entramos en pocos meses, el la que indudablemente es la fecha donde quedó registrado para la Historia de la lencería, el primer sujetador.
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domingo, 21 de julio de 2013
Qué credibilidad tiene un sostén cuyo PVP es de 6 euros.
Me impresiona observar la TV y descubrir que de vez en cuando, hay anuncios que pueden llegar a sorprenderme.
Mi capacidad de sorpresa (como la mayoría de los mortales) es mucha, porque cuando los creativos plantean una campaña publicitaria, usan su esfuerzo profesional con el fin de captar la atención, descolocar y atrapar a quien lo ve o lo escucha, creando un impulso emocional que obliga a quien ha presenciado el spot a hablar de ello, o encaminarse a la compra del producto.
Pero lo que a mi realmente me impresiona es observar un producto complejo desde su creación a su confección, a industrializarlo, a procesarlo en un catálogo, ponerlo en una caja, con unas etiquetas, que alguien haga la labor de venta, se transporte a la tienda, lo coloquen en el escaparate, acompañado de posters y hagan una impecable apuesta visual con ese producto, y que se venda al público a 6 euros… no lo entiendo.
¿Cuánto cuestan (en dinero) cada uno de esos pasos?... vamos a desmenuzar,
Un diseñador, recibe el encargo de concebir un nuevo producto: Para, este/a profesional, se le plantean varias preguntas, pero las primeras son para usar en qué momento y para qué perfil de persona va destinado.
Esto le obligará a esforzarse para que el uso que se le va a dar, el producto responda correctamente. Y seguramente le obligará a escoger cuál va a ser su estructura, que va a hacer la prenda para que se adapte a la perfección a quien lo vaya a usar para lo que sea que vaya a usarlo.
También, al observar el perfil de quien lo vaya a usar, concebirá su decoración, su construcción final y se imaginará cómo se va a ver, una vez acabado.

Después pasará por manos de un/a patronista y un/a metodista, que analizarán el desarrollo de las tallas y que si se trata de un sujetador/sostén, tendrá que desarrollar las copas, concibiendo en primer lugar la copa B y desarrollando (dependiendo del tipo de construcción) su evolución hasta copas extremas o no.
El metodista, observará cómo industrializar el producto, analizará los tiempos y calculará qué proceso deberá seguir cada una de las piezas del producto, desde que se “marque” sobre la tela y se corte, hasta que se agrupen todos los elementos que lo componen, y vaya siguiendo el proceso de varios tipos de maquinas de coser que unirán las piezas hasta tener el producto acabado, incluso las etiquetas de quien lo fabrica y de que producto se trata
Inmediatamente se deberán poner las etiquetas indicando de forma visible de qué producto se trata, se pondrá un elemento de protección como por ejemplo una bolsa, se cerrará, se podrá en una caja y se colocará en una estantería, hasta que alguien lo haya adquirido.
Mientras tanto, con vida propia, las personas del departamento de marketing, habrán creado los ganchos visuales suficientes como para que el producto sea atractivo. E incluso en algún caso se atreverán con imágenes sugerentes, catálogos, anuncios en revistas o en TV y en materiales gráficos, para que los vendedores salgan a la calle preparados con todas las herramientas que les permita realizar una presentación brillante a sus puntos de venta.
Cuando el/la responsable de compras del establecimiento haya realizado la compra, se pone en marcha todo el proceso logístico para que reciban lo antes posible el producto y en las mejores condiciones. Incluso para que el producto haya sido adquirido, en algún caso, conllevará compensaciones para que el producto luzca de forma especial en la tienda.
Mientras tanto, todo el proceso administrativo como órdenes, pedidos, albaranes de entrega, facturas, recibos, etc., se habrá puesto en marcha.
Y todo lo que relaciona todo este proceso con impuestos, tasas e intereses, incluirán también en todo el proceso.
Y luego, llega el producto acabado a ¿6 euros de venta al público?.
La única forma es saltarse procesos, quitar complejidad, repetir el mismo producto con otro aspecto, o limitar en el sostén/sujetador las tallas y las copas a B y C y poco más.
En este caso, es triste constatar que se olvidan de la esencia del producto: adaptarse a cada morfología y que siente bien.
Es evidente que todos buscamos precios razonables, pero aquellas personas que necesitan un producto y que han quedado “apartadas” de lo estándar, están realmente preocupadas por encontrar una tienda que tengan el producto que buscan y una persona que les aporte confianza para decidir el producto que realmente necesitan.
Y esta cuestión va mas allá de un precio atractivo, que en algún caso es el único argumento para atrapar compradoras.
Mi capacidad de sorpresa (como la mayoría de los mortales) es mucha, porque cuando los creativos plantean una campaña publicitaria, usan su esfuerzo profesional con el fin de captar la atención, descolocar y atrapar a quien lo ve o lo escucha, creando un impulso emocional que obliga a quien ha presenciado el spot a hablar de ello, o encaminarse a la compra del producto.
¿Cuánto cuestan (en dinero) cada uno de esos pasos?... vamos a desmenuzar,
Un diseñador, recibe el encargo de concebir un nuevo producto: Para, este/a profesional, se le plantean varias preguntas, pero las primeras son para usar en qué momento y para qué perfil de persona va destinado.
Esto le obligará a esforzarse para que el uso que se le va a dar, el producto responda correctamente. Y seguramente le obligará a escoger cuál va a ser su estructura, que va a hacer la prenda para que se adapte a la perfección a quien lo vaya a usar para lo que sea que vaya a usarlo.
También, al observar el perfil de quien lo vaya a usar, concebirá su decoración, su construcción final y se imaginará cómo se va a ver, una vez acabado.
Después pasará por manos de un/a patronista y un/a metodista, que analizarán el desarrollo de las tallas y que si se trata de un sujetador/sostén, tendrá que desarrollar las copas, concibiendo en primer lugar la copa B y desarrollando (dependiendo del tipo de construcción) su evolución hasta copas extremas o no.
El metodista, observará cómo industrializar el producto, analizará los tiempos y calculará qué proceso deberá seguir cada una de las piezas del producto, desde que se “marque” sobre la tela y se corte, hasta que se agrupen todos los elementos que lo componen, y vaya siguiendo el proceso de varios tipos de maquinas de coser que unirán las piezas hasta tener el producto acabado, incluso las etiquetas de quien lo fabrica y de que producto se trata
Inmediatamente se deberán poner las etiquetas indicando de forma visible de qué producto se trata, se pondrá un elemento de protección como por ejemplo una bolsa, se cerrará, se podrá en una caja y se colocará en una estantería, hasta que alguien lo haya adquirido.
Mientras tanto, con vida propia, las personas del departamento de marketing, habrán creado los ganchos visuales suficientes como para que el producto sea atractivo. E incluso en algún caso se atreverán con imágenes sugerentes, catálogos, anuncios en revistas o en TV y en materiales gráficos, para que los vendedores salgan a la calle preparados con todas las herramientas que les permita realizar una presentación brillante a sus puntos de venta.
Cuando el/la responsable de compras del establecimiento haya realizado la compra, se pone en marcha todo el proceso logístico para que reciban lo antes posible el producto y en las mejores condiciones. Incluso para que el producto haya sido adquirido, en algún caso, conllevará compensaciones para que el producto luzca de forma especial en la tienda.
Mientras tanto, todo el proceso administrativo como órdenes, pedidos, albaranes de entrega, facturas, recibos, etc., se habrá puesto en marcha.
Y todo lo que relaciona todo este proceso con impuestos, tasas e intereses, incluirán también en todo el proceso.
Y luego, llega el producto acabado a ¿6 euros de venta al público?.
La única forma es saltarse procesos, quitar complejidad, repetir el mismo producto con otro aspecto, o limitar en el sostén/sujetador las tallas y las copas a B y C y poco más.
En este caso, es triste constatar que se olvidan de la esencia del producto: adaptarse a cada morfología y que siente bien.
Es evidente que todos buscamos precios razonables, pero aquellas personas que necesitan un producto y que han quedado “apartadas” de lo estándar, están realmente preocupadas por encontrar una tienda que tengan el producto que buscan y una persona que les aporte confianza para decidir el producto que realmente necesitan.
Y esta cuestión va mas allá de un precio atractivo, que en algún caso es el único argumento para atrapar compradoras.
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lunes, 24 de junio de 2013
La oportunidad de las lencerías con "expertise"
Desde siempre se ha hablado (y mucho) de las mal llamadas “tiendas tradicionales”. Todos hemos acabado interiorizando que bajo esta denominación está una mujer de cierta edad, en una mercería de las de antes, con cajitas de varias marcas organizadas con cuidado en una estantería detrás del mostrador. A veces, incluso nos imaginamos que hay una máquina de coser.
Que su escaparate es de aquellos que le organizan cada cierto tiempo alguna de las marcas que tiene, mostrando posters con chicas luciendo las prendas de temporada y algunas piezas situadas en medios bustos o colgadas con alfileres.
Ah!... y con precios caros. Bien, empecemos a desmitificar.
En primer lugar pongamos en valor todo lo que percibimos y volvamos a reconstruír percepciones.
Una lencería experta, es aquella que tiene “expertise”. O sea, que aquella persona que atiende al público no tan solo tiene las experiencias que le ha dado su trabajo, sino que se ha estado preparando intensamente para cualquier necesidad de una futura cliente.
Lo de las “tiendas tradicionales” será necesario empezar a entenderlo ya, alrededor de aquellas tiendas cuyo único cometido es atrapar a una clienta con el precio y con una capacidad extraordinaria para organizar visualmente su tienda y su escaparate. Pero que su personal se dedica a observar y a sonreír.
Está claro, que las lencerías expertas han de encontrar fórmulas para aprender de las claves del éxito de aquellas que tan sólo se dedican a vender por “impulso”.
Por lo tanto, es necesario organizar visualmente la tienda y prepararla para que la posible clienta descubra todo lo que se le ofrece en productos y capacidad para resolver necesidades.
Y no hay ninguna duda, que una vez la usuaria que entre en la lencería sabiendo que puede encontrar el producto que busca, ha de encontrarse con una persona preparada que la atienda. Que la acompañe en su decisión. Que la ayude a sentirse cómoda en todo el proceso en el que escogerá una prenda. Y que descubra qué es lo que hay mas allá de un producto y un precio: confort, calidad, durabilidad y acierto. Ha de descubrir que el valor del producto es mucho mayor de lo que paga.
Hace unos días, una señora (de mas de 50 años) se ponía en contacto con nosotros, porque siempre le había dolido el sujetador. Tanto, que le dejaba alguna marca, o que cuando llegaba a casa se lo quitaba y se ponía una camiseta porque no podía resistirlo mas.
En este caso, la aconseje que se tomara la medida debajo del pecho, redondeara la cifra a 5 ó a 0 y le sumara 15. Esa era su talla.
Lo que es mas difícil es determinar la copa, ya que una pequeña equivocación al tomar la medida, podía provocar un error en el cálculo ya que cada 3 centímetros en la profundidad del busto cambia la letra.
Este fue el momento en el que le aconsejé que se dirigiera a una tienda preparada, en la que les dijera su talla, y que le permitieran probarse varias copas.
Le indique una lencería que tiene marcas de experiencia contrastada y que dispone de copas hasta H. No hay duda de que la persona que la atendió también sabía su oficio. Le sorprendió (a quien la atendía) su contundencia al admitir que conocía su talla pero no su copa.
Al cabo de unos días, me envió un correo/e en el que me indicaba que nunca había estado tan segura con un sujetador y que sabía que era su talla y su copa, porque se le ajusta perfectamente, el aro le reposa plano en el tórax, los tirantes no se le clavan, la cinturilla se le abrocha confortablemente y no tiene prisa por cambiarse cuando llega a casa. Que descubrió que necesita una 100 copa E, cuando siempre había usado tallas 110 (o mas). Yo añado que le vendían esas tallas con copa B.
Si una usuaria necesita estar segura de que ha hecho una compra acertada, ha de acudir a una tienda, exigiendo una buena atención y encontrando la talla, la copa y el patronaje que necesita, por lo tanto, las tiendas han de estar preparadas para atender con la seguridad y la atención experta que necesitan sus mas que probables futuras clientes.
http://sayfit.blogspot.com
Que su escaparate es de aquellos que le organizan cada cierto tiempo alguna de las marcas que tiene, mostrando posters con chicas luciendo las prendas de temporada y algunas piezas situadas en medios bustos o colgadas con alfileres.
Ah!... y con precios caros. Bien, empecemos a desmitificar.
En primer lugar pongamos en valor todo lo que percibimos y volvamos a reconstruír percepciones.
Una lencería experta, es aquella que tiene “expertise”. O sea, que aquella persona que atiende al público no tan solo tiene las experiencias que le ha dado su trabajo, sino que se ha estado preparando intensamente para cualquier necesidad de una futura cliente.
Lo de las “tiendas tradicionales” será necesario empezar a entenderlo ya, alrededor de aquellas tiendas cuyo único cometido es atrapar a una clienta con el precio y con una capacidad extraordinaria para organizar visualmente su tienda y su escaparate. Pero que su personal se dedica a observar y a sonreír.
Está claro, que las lencerías expertas han de encontrar fórmulas para aprender de las claves del éxito de aquellas que tan sólo se dedican a vender por “impulso”.
Por lo tanto, es necesario organizar visualmente la tienda y prepararla para que la posible clienta descubra todo lo que se le ofrece en productos y capacidad para resolver necesidades.
Y no hay ninguna duda, que una vez la usuaria que entre en la lencería sabiendo que puede encontrar el producto que busca, ha de encontrarse con una persona preparada que la atienda. Que la acompañe en su decisión. Que la ayude a sentirse cómoda en todo el proceso en el que escogerá una prenda. Y que descubra qué es lo que hay mas allá de un producto y un precio: confort, calidad, durabilidad y acierto. Ha de descubrir que el valor del producto es mucho mayor de lo que paga.
Hace unos días, una señora (de mas de 50 años) se ponía en contacto con nosotros, porque siempre le había dolido el sujetador. Tanto, que le dejaba alguna marca, o que cuando llegaba a casa se lo quitaba y se ponía una camiseta porque no podía resistirlo mas.
En este caso, la aconseje que se tomara la medida debajo del pecho, redondeara la cifra a 5 ó a 0 y le sumara 15. Esa era su talla.
Lo que es mas difícil es determinar la copa, ya que una pequeña equivocación al tomar la medida, podía provocar un error en el cálculo ya que cada 3 centímetros en la profundidad del busto cambia la letra.
Este fue el momento en el que le aconsejé que se dirigiera a una tienda preparada, en la que les dijera su talla, y que le permitieran probarse varias copas.
Le indique una lencería que tiene marcas de experiencia contrastada y que dispone de copas hasta H. No hay duda de que la persona que la atendió también sabía su oficio. Le sorprendió (a quien la atendía) su contundencia al admitir que conocía su talla pero no su copa.
Al cabo de unos días, me envió un correo/e en el que me indicaba que nunca había estado tan segura con un sujetador y que sabía que era su talla y su copa, porque se le ajusta perfectamente, el aro le reposa plano en el tórax, los tirantes no se le clavan, la cinturilla se le abrocha confortablemente y no tiene prisa por cambiarse cuando llega a casa. Que descubrió que necesita una 100 copa E, cuando siempre había usado tallas 110 (o mas). Yo añado que le vendían esas tallas con copa B.
Si una usuaria necesita estar segura de que ha hecho una compra acertada, ha de acudir a una tienda, exigiendo una buena atención y encontrando la talla, la copa y el patronaje que necesita, por lo tanto, las tiendas han de estar preparadas para atender con la seguridad y la atención experta que necesitan sus mas que probables futuras clientes.
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lunes, 10 de junio de 2013
Lencería: qué es una Prescriptora Experta
Le llamamos Prescriptora Experta a aquella profesional que atiende al público en una corsetería/lencería, y que tiene suficientes conocimientos como para aconsejar de forma correcta a una mujer que acude a la tienda.
La Prescripción Experta es casi un arte. Consiste en varios pasos importantes:
Todo esto se aprende con oficio y con técnicas avanzadas de prescripción y ventas.
En estos momentos, en los que la mayoría de tiendas expertas son invisibles a muchas usuarias que las están buscando, es el momento de reaccionar.
El bombardeo constante de información de muchas cadenas de Retail cuyo cometido es su potencial de atracción visual y en precios, que no han dedicado ningún esfuerzo a tener productos expertos y personal capacitado de atención al público, han favorecido notablemente a que muchas usuarias no descubran la alternativa de tiendas mucho mas expertas.
Competir en precios es la peor de las maneras para recuperar el tráfico de posibles compradoras a una tienda que se caracteriza por tener productos de HQ, porque es una batalla que siempre van a perder.
Es el momento de dar notoriedad a las tiendas expertas, provocando que aquellas mujeres que las busquen, las encuentren.
Y para ello, no es suficiente con tener una tienda bien organizada y unos productos excelentes, es imprescindible que haya un gran esfuerzo de capacitación para que aquellas profesionales que atienden al público, humanicen la atención y ayuden a la decisión, no dejando remordimientos de compra y fidelizando a la cliente con el establecimiento.
La Prescripción Experta es casi un arte. Consiste en varios pasos importantes:
- Conseguir la comunicación con la posible compradora
- Preocuparse por que la mujer este lo más cómoda posible con su atención personalizada.
- Realizarle las preguntas que permitan saber qué clase de producto necesita (para qué ocasión de uso)
- Ayudarle a que conozca su talla y su copa, explicándole cómo lo está haciendo.
- Descubrir junto a la usuaria cuál es el tipo de “construcción” de sujetador que le puede ir mejor, de acuerdo con su morfología.
- Saber qué tipo de figura quiere lucir.
- Mostrarle los productos, modelos y marcas que más se acercan a sus necesidades.
- Conocer los condicionantes estéticos y de moda que busca.
- Ayudarle a que se sienta cómoda en el probador, indicándole si le sienta bien y explicándole por qué.
- Una vez escogido el producto, explicarle los precios y su justificación (calidad, confort, durabilidad, garantías,…)
- Anotarle en una tarjeta su talla, su copa, el día que fue atendida y su nombre para que pueda preguntar por quien la ha atendido cada vez que lo necesite.
Todo esto se aprende con oficio y con técnicas avanzadas de prescripción y ventas.
En estos momentos, en los que la mayoría de tiendas expertas son invisibles a muchas usuarias que las están buscando, es el momento de reaccionar.
El bombardeo constante de información de muchas cadenas de Retail cuyo cometido es su potencial de atracción visual y en precios, que no han dedicado ningún esfuerzo a tener productos expertos y personal capacitado de atención al público, han favorecido notablemente a que muchas usuarias no descubran la alternativa de tiendas mucho mas expertas.
Competir en precios es la peor de las maneras para recuperar el tráfico de posibles compradoras a una tienda que se caracteriza por tener productos de HQ, porque es una batalla que siempre van a perder.
Es el momento de dar notoriedad a las tiendas expertas, provocando que aquellas mujeres que las busquen, las encuentren.
Y para ello, no es suficiente con tener una tienda bien organizada y unos productos excelentes, es imprescindible que haya un gran esfuerzo de capacitación para que aquellas profesionales que atienden al público, humanicen la atención y ayuden a la decisión, no dejando remordimientos de compra y fidelizando a la cliente con el establecimiento.
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tiendas expertas
martes, 9 de abril de 2013
La apuesta por las tiendas expertas y las marcas comprometidas.
Sigo asistiendo con cierta estupefacción, al goteo de deserciones protagonizadas por algunas marcas conocidas de corsetería técnica, que están abandonando lo que las hizo conocidas y notorias, para entrar en los tortuosos caminos de competir en precio y en esa extraña fascinación que produce un producto esencialmente destinado a lucir colgado en un escaparate.
Mientras, UNA de cada CUATRO mujeres sigue, o bien buscando una tienda que les aconseje bien, o bien fidelizándose con aquel establecimiento que siempre ha estado a las verdes y a las maduras y que les ha resuelto con su mejor prescripción aquello que necesitaban de un sostén.
Algunas (pocas) marcas, siguen apostando por la realidad de las usuarias.
Aquella realidad de la que la mujer toma conciencia, y que pasa en primer lugar por el conocimiento de su cuerpo y la información básica de para qué y cómo necesitan un sostén o un sujetador.
Es importante resaltar que cada vez es mas importante tener conocimiento sobre qué talla y qué copa necesitamos, reconocer qué hace cada patrón y una vez sabido, buscar la pieza que nos guste, sin salirse de los “indicadores” que nos muestran de entrada si el producto va a ser el adecuado.
Que el principal objetivo de un negocio de corsetería es vender, no solo es lícito sino que sería raro que no fuera así. Pero también es evidente que una cosa es la venta fácil, aquella que entra por los ojos y el bolsillo y que todo lo demás importa poco, y otra clase de venta es la que convierte a un comprador en un cliente. Una persona que va a quedar satisfecha por el producto que encuentra en el establecimiento, por la satisfacción de haber adquirido el producto que realmente necesita, por el trato recibido y por la tranquilidad que le aporta tener pocos remordimientos de compra.
La primera es venta fácil (o no). La compradora se lanza a la compra por impulso y lo único que va a distinguir es si le gusta el producto, el precio y va a imaginarse que es el producto que necesita, porque el consejo y la prescripción quedan al margen de la compra.
La segunda, la posible compradora exige una prescripción adecuada. Está buscando un producto que le resuelva aquello que quiera resolver, tanto en estética, como en moda, como en uso, y que no quedará satisfecha hasta que se lo pruebe y el establecimiento le de pruebas de que una vez comprado no tiene por qué temer.
Y está claro, que tiendas preparadas con marcas técnicas, con capacidad de prescripción y con la solvencia de su profesionalidad, las hay. Y que si les falla una marca para satisfacer a sus clientas, lo van a resolver con otra que también haya hecho de su ”expertise” su razón de ser.
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Cómo escoger un sujetador para un postoperatorio (v2)
Cuando es necesaria una intervención quirúrgica en el seno, o bien se ha de someter a algún tratamiento agresivo con la piel como la radioterapia, y se ha de escoger un sujetador, es importante hacerse algunas preguntas, para enfocar de forma correcta su elección.
Si se trata de una intervención agresiva en la que hay herida, se ha de pensar en un sujetador que comprima de forma importante el pecho, especialmente sobre la herida. Se han de seguir las instrucciones del médico en tal caso, porque éste se guiará en lo que quiere conseguir con la compresión.
Normalmente se debe usar un sujetador que la espaldilla sea alta sobre todo en los costados, bajo la axila. Se ha de tener la posibilidad de ajustar la compresión con los tirantes.
La copa debe estar o poco preformada o que se adapte comprimiendo el pecho.
Sobre todo, es importante que el médico esté de acuerdo con el uso de ese sujetador. Hay que tener en cuenta que muchos profesionales de la salud, acostumbran a dar buenos consejos al respecto, para que esa compresión consiga los efectos perseguidos.
En caso de cirugía reconstructora, es importante disponer de un sujetador que comprima y que se pueda ayudar con un cinturón ergonómico que ayude a mantener la prótesis en el lugar adecuado. Durante unas semanas será imprescindible usar el sujetador, siempre siguiendo las instrucciones del cirujano.
Sobre todo, es importante que el médico esté de acuerdo con el uso de ese sujetador. Hay que tener en cuenta que muchos profesionales de la salud, acostumbran a dar buenos consejos al respecto, para que esa compresión consiga los efectos perseguidos.
En caso de cirugía reconstructora, es importante disponer de un sujetador que comprima y que se pueda ayudar con un cinturón ergonómico que ayude a mantener la prótesis en el lugar adecuado. Durante unas semanas será imprescindible usar el sujetador, siempre siguiendo las instrucciones del cirujano.
Si la piel esté afectada por un tratamiento, es importante que aquello que comprime o que toca la piel sea material lo mas natural posible. El sujetador no debe tener ninguna costura que deje marcas y sobre todo ha de ser de la talla y la copa correctas. Muchas usuarias optan por ponerse una camiseta de algodón, y encima de la camiseta el sujetador con cuantas menos costuras mejor.
Las últimas innovaciones en tejidos, ha llevado a algunas marcas a usar el tejido denominado "micro-modal", que es un derivado de la celulosa y que sus propiedades son la suavidad, que no mantiene la humedad y que se deteriora menos que el algodón.
Sujetadores construídos solo pensando en las mujeres tratadas con radioterapia o con problemas alérgicos, son las que van a agradecer mas el uso en la construcción de la prenda que usen con este tipo de material.
En cualquier caso, se ha de acudir a los profesionales, en esta ocasión no tan solo a la corsetería experta, sino a dejarse aconsejar por el médico o por el profesional de la salud que lo atienda.
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viernes, 22 de marzo de 2013
Presentacio llibre a Ripollet
InfoRipollet
La Biblioteca presenta un llibre que pretén ajudar a les dones a usar correctament el sostenidor 20/03/2013
El sostenidor és, probablement, la peça de roba que més defineix a les dones. Usada des de l'edat antiga, està envoltat sovint d'una sèrie de mites i falses teories, moltes d'elles relacionades amb la salut. Amb l'objectiu de fer desaparèixer molts d'aquests mites, Francesc Puertas va escriure El sostén: mitos y leyendas...y manual de usos. Expert en el món de la cotilleria i, entre d'altres coses, professor universitari de metges experts en el pit, Puertas presenta un llibre que va des de el tractat de ciència i l'humor.
La presentació de l'obra es va realitzar el dimecres, 20 de març, a la Biblioteca, en el marc de les activitats del Dia Internacional de les Dones. Segons va explicar el propi autor abans de començar la presentació, "aquest llibre neix arran que, per la meva tasca com a docent universitari, vam detectar que 7 de cada 10 dones porten una talla incorrecta de sostenidor, que 9 de cada 10 no sap què és la talla de sostenidor i de copa i que la meitat de les molèsties que presenten les dones al pit són per usar un sostenidor incorrecte".
F.R.
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miércoles, 2 de enero de 2013
Lencería fina y seductora, pero de la talla y la copa correctas.
Generalmente, cuando se habla de lencería técnica,
tendemos a pensar en piezas anticuadas, “de abuela”, cuya función domina por
encima de su estética.
Nada más lejos de la realidad. La técnica, no está reñida
en modo alguno con la lencería más fina y sexy. Una costura bien concebida,
unos tejidos basados en la exquisitez y la delicadeza, un diseño que combine el
efecto seductor y la función estudiada para realzar o modelar la figura, son
premisas sobre las que se trabajan nuevos productos concebidos por expertos.
Ya no sirve copiar desarrollos enteros de tallas y copas,
ya que un pequeño error, puede repetirse y repetirse, y a veces puede llegar a
ser indetectable, si la usuaria no es exigente con su confort y el resultado
real de la función de la prenda.
Conocer los tejidos, entender la ingeniería de la
construcción de un sostén, estar al día en nuevos conceptos y sobre todo estar
al día en moda, son básicos para que una vez decidido el perfil de la mujer a
quien va destinado, un diseñador utilice todo su “savoir faire” en una nueva
construcción de una prenda de lencería.
Evidentemente también intervendrán las patronistas, con
el fin de realizar un desarrollo de patrones correcto. Entendiendo con ello,
que parándose en una talla, desarrollarán la estructura del sostén para
distintos tamaños de pecho y por lo tanto, deberán conocer cómo ha de
evolucionar toda la estructura y si el patrón que van a desarrollar, va a
permitir todo la evolución de copas que se pretende.
Lo mismo va a ocurrir con los metodistas, quienes van a
observar el nuevo producto desmenuzándolo totalmente, con el fin de calcular si
es posible todo su desarrollo técnico, ordenar tofo el proceso y calculando los
tiempos para prepararlo.
El corte, coserlo de forma correcta, la
máquina a utilizar, … todo ha de seguir unas pautas y un cronograma que permita
construir la nueva pieza.
Finalmente ponerlo a prueba. Y comprobar que bajan rectos
los tirantes, que la cinturilla responde a su talla. Que la comprobación en
personas con la misma talla y distinta copa es correcta y que las medidas de
todos los elementos del sostén, se ajustan de forma precisa.
Todo este largo proceso, identifica las marcas expertas
quienes con cada diseño, cada desarrollo y cada “puesta en escena” de un nuevo
sostén, elevan un producto a la categoría de arte. Y que definitivamente acaban
respondiendo a las expectativas de la usuaria.
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jueves, 29 de noviembre de 2012
Ir a comprar un sostén, sin frustraciones.
Acudir a comprar un sostén, puede ser por muchos y
variados motivos. En general, si la determinación es la de ir a comprar esta pieza de
ropa interior, es porque tenemos asimilado qué uso se le va a dar. Si va a ser
para ir confortable, para practicar ejercicio, para lucir escote, para
modelar los senos,…
Pero hay multitud de usuarias que entienden que su
morfología es un obstáculo para lucir una ropa interior bonita y cómoda, y les
puedo asegurar que no hay afirmación que se aleje más de la realidad.
He defendido, defiendo y seguiré defendiendo a aquellas
marcas que se preocupan por tener productos estándar que estén construidos con
escalados de patrón contrastados, y que tienen en su catálogo piezas de la misma
talla, pero con copas que van de la AA a la L. Y eso no quiere decir que sean
piezas alejadas de la moda o que sea sostenes anticuados en modo alguno.
Para que esto sea posible, las patronistas, son
verdaderas expertas en escalar la pieza de ropa tan compleja como esta.
Probablemente es una pieza cuyo escalado sea de los más complejos. No es
suficiente con saber la longitud de la cinturilla y acoplar unas copas con
distintas profundidades, sino que además el pecho si es de distinto volumen y
pesa, necesita que toda la estructura de la pieza esté acorde con lo que debe
hacer.
El sostén es una obra de ingeniería pensada desde su función
elevada al arte del diseño. No es una pieza cualquiera de ropa, que con
pequeños arreglillos de cinturilla para que abroche, nos va a ser suficiente.
El escalado de talla y copa de la pieza, está realizado para que guarde los
equilibrios, sea confortable y su usuaria se sienta cómoda.
Probarse la copa de un sostén, e imaginarse que ya es el
que se necesita, es un error enorme, ya que es probable que cuando lo
intentemos abrochar o sobre o falte cinturilla: porque no es de nuestra talla. Y no va a ser suficiente con
alargarlo o con acortarlo.
Es muy serio este asunto, porque es necesario recuperar
la capacidad de prescripción de las personas que atienden al público, las
fórmulas que permitan que una tienda experta disponga de la pieza que la
usuaria busca, la certeza de que la marca responde en funciones, tallas y
copas, y que la usuaria no compra hasta que está convencida que es la pieza que
le sienta bien.
Y es imprescindible que la usuaria se sienta atendida, le ayuden a saber su talla y su copa, le indiquen qué patronaje le va a sentar mejor atendiendo su morfología y dependiendo del uso que le quiera dar aconsejarle la que cumplirá mejor con sus expectativas.
Y probarse el producto. No se vaya de la tienda sin probárselo.
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martes, 10 de julio de 2012
La reivindicación de la figura de Herminie Cadolle
Poupie
Cadolle y Patricia Cadolle (4ª y 5ª generación de la firma Cadolle), siguen
dedicándose a lo que su antecesora Herminie Cadolle aportó al universo del
sostén.
No
hay duda de que generación tras generación, han consolidado aquello que en su
día era una invención, en algo que ya forma parte de la cotidianidad del diseño
de esta pieza de lencería.
Todo
partió de la necesidad de encontrar una solución a la rigidez que imponía el
corsé en los standars de la moda del momento: figura entallada, cintura de
avispa, trasero pronunciado y pecho redondeado.
Esta
imposición estética impedía transgredir la pieza fundamental que desde hacía
mas de 300 años vestían las mujeres que querían vestir a la última y que les
procuraba esta figura: el corsé y el jubón.
Una
pieza en cuya construcción intervenían no tan solo tejidos, sino varillas,
piezas metálicas y cordones que permitían apretar al máximo esta pieza, que una
vez vestida, impedían la movilidad de las mujeres, aguantando esta tortura
durante las horas que fuera necesario.
Herminie
Cadolle, incorporó dos conceptos que marcaron el camino a nuevas invenciones:
la separación en dos de la pieza de la cintura y la que cubría el pecho. Esta piezas
estaban unidas por la espalda, y por lo tanto la señora Cadolle encontró una
solución con la incorporación de piezas elásticas de caucho natural, que
evitaban la rigidez del conjunto. A esa invención lo denominó “le bien-être” (1889).
Herminie
Cadolle, a través de sus descendientes siguen aportando la sabiduría necesaria
al mundo del sostén, siempre desde la sofisticación y la moda, pero aportando a
la prenda aquellos requerimientos técnicos que la convierten en un producto de “bien-sentar”.
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miércoles, 30 de mayo de 2012
Qué puede hacer un sujetador.
El pecho es la parte del cuerpo femenino que con el paso
del tiempo, está más sujeta a los cambios sea cual sea su forma y tamaño.
Para conseguir diversos efectos estéticos sobre el
cuerpo, aparte de su función de protección y sostén de la mama, se han diseñado
multitud de patrones que permiten “esculpir” el cuerpo, para que la usuaria se
sienta satisfecha con su figura.
Normalmente, se persiguen efectos estéticos reconocibles
y por lo tanto podríamos definir cuáles son los patrones mas habituales y qué
persiguen.
Sujetadores Básicos
Son
sujetadores cuya única y principal función es la de sostener el pecho, con pocos elementos de
ornamentación y normalmente con
costuras.
Sujetadores preformados
Se
caracterizan por las copas sin costuras. Pueden ser preformados de tejido o de foam.
Sujetadores Reforzados (de capacidad)
Aptos
para pechos de volumen y peso.
Sujetadores Reductores
Por
su estructura especial, reparten el volumen del pecho dando un efecto de
reducción del mismo.
Sujetadores de Cuerpo
Tienen
un talle que llega hasta la cintura.
Sujetadores de fantasía
Se
adaptan a los gustos, necesidades, indumentarias y tendencias de moda y, por lo
tanto, son muy variados: triángulo, bandeau, con aro, push-up, escotes
profundos, con relleno, invisibles, cruzados, espaldas largas, con tirantes de
quita y pon,…
Sujetadores Técnicos
Con
funciones específicas, cuya razón de ser es la propia función que cumplen (deporte,
posoperatorio,...)
A partir de estas premisas, los diseñadores elaboran con
la ayuda de patronistas, metodistas y costureras, los modelos de sujetador que
mas tarde elaborarán las marcas.
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domingo, 20 de mayo de 2012
La evolución de los tejidos en la ropa íntima femenina
La ropa íntima ha evolucionado desde que el género
humano, ha utilizado prendas de vestir.
Está claro, que la distinción de clases
también ha condicionado la estética y los materiales que se han usado a lo
largo de la Historia.
La forma de los atuendos ha hecho evolucionar la ropa
íntima cuya necesidad de uso también ha evolucionado y ha sido cambiante. La
ropa interior, ha servido para proteger la intimidad, como para proteger la
ropa exterior o para modificar el aspecto físico.
En sus inicios, los materiales usados fueron los que nos
proporcionaba la naturaleza: el cuero, el lino, el algodón o la lana.
En el caso de los atuendos que servían para el pecho, la
evolución ha sido desde “bandas de tejido” que cubrían el pecho de las mujeres,
que en el caso de las romanas, lo llamaban “strophium” y cuyo cometido, aparte
de proteger los senos, era el de “distinción” con respecto a las mujeres de
baja escala social que llevaban el pecho libre.
Ya en la Edad Media, apareció el “jubón” y el “corsé”,
cuyo cometido era el de comprimir la cintura de las mujeres, y ello conllevaba
que el pecho quedaba apretado y alzado.
Por lo tanto los tejidos se combinaban con elementos
rígidos que permitían comprimir el cuerpo y modelarlo. Evidentemente la
estética marcada por los cánones del momento, consiguieron hacer sobrevivir
este tipo de ropa interior hasta finales del S XIX y principios del XX, cuando
aparecieron otras formas estéticas que dejaban a un lado las incomodidades y
permitían el uso de tejidos y telas mucho más cómodas y frescas como la seda,
que hasta ese momento casi había sido de uso exclusivo de las clases
acomodadas.
A principios del siglo XX aparecieron las fibras creadas
en laboratorio, las llamadas fibras químicas. El uso de las poliamidas y el
elastán revolucionó el mundo de la moda interior. Mejoró el confort, la
adaptabilidad, el coste y el diseño.
El uso de tejidos monoelásticos, fue un gran avance para
los sujetadores de confort, así como los multielásticos, los tejidos tratados o
cualquier forma de fibras sintéticas, que han permitido verdaderos avances
técnicos en la ropa interior.
La gran revolución de los tejidos inteligentes
actualmente sigue sorprendiendo incluso a muchos diseñadores, por las múltiples
aplicaciones y posibilidades para su uso en el mundo de la ropa íntima.
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lunes, 14 de mayo de 2012
“Busco un sujetador de copa A o menos, no quiero que me interpreten: quiero que me conozcan”
No
utilizar la talla y la copa correctas, puede causar multitud de problemas,
relacionados con un uso incorrecto de una prenda, que uno de sus cometidos es
ayudar a sostener el pecho.
Recordemos que 7 de cada 10 mujeres no usan la talla y la copa correctas, que el 90% no conoce cuál es su talla y su copa y que la mitad de las consultas médicas por dolores mamarios, están directamente relacionadas con el uso inadecuado del sujetador.
En
el momento de escogerlo, se han de contemplar diversas variables,
como la talla y la copa, para qué se va a usar, qué efecto estético buscamos, reconocer
nuestra morfología, ver si el producto va a sentar bien y probarlo.
Es
tan importante reconocer cada una de las variables para aquellas mujeres que
tienen volumenes de copa por encima de la C, como para aquellas mujeres que
buscan copas por debajo de la B, o sea A y AA.
En
general, las usuarias que buscan copas por debajo de la B, se encuentran con
graves problemas, ya que los diseñadores, tienden a interpretar que para este
tipo de morfología, la mujer busca realzar su busto o mostrar una copa mas, y
no han tenido en cuenta que muchas veces, lo que buscan es sentirse
confortables, sentirse femeninas y nada mas.
No
se trata de “interpretar” sus necesidades, sino de conocerlas.
No
se puede pensar tan solo en que un “push-up” es lo que busca. O que un top le
vale. O que lo mejor sea que use un sujetador deportivo. Va a depender de su
necesidad de uso, y no tan solo de lo que la marca se imagine que esta
consumidora busca.
Y
evidentemente, encontrar una tienda, que sea realmente experta es lo mas
dificil. En general hay un gran sentimiento de frustración por el hecho de
explicar qué está buscando y encontrarse con la incomprensión de la vendedora y
comprobar que va a intentar “colarle” un producto que seguramente no es el que
necesita.
Las
preguntas habituales son diversas,
¿Hacen
copas A?
¿Hay
copas AA?
¿Sólo
hacen sujetadores con relleno?
¿Estoy
condenada al uso de sujetadores poco lenceros?
Quiero
sentirme seductora mostrándome como soy ¿qué sujetador uso?.
…
Evidentemente
las preguntas son muchas y las respuestas pocas, y ahí, es donde se han de
reivindicar aquellas marcas que trabajan estos productos y estas tallas y
copas.
Y
desde luego, es necesario localizar y hacer visibles, aquellas tiendas que
aportan soluciones reales y se preocupan y ayudan a la usuaria.
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miércoles, 28 de marzo de 2012
Patrones de sujetador. La mujer a su gusto.
El patronaje, siempre ha sido uno de los elementos
esenciales en la construcción de un sujetador. En el proceso creativo antes de
desarrollar las tallas y las copas, se ha de concebir a partir de una idea, qué imagen se quiere transmitir en el diseño
decorativo de la pieza.
Se ha de pensar en si el tejido será estampado, si
combinará diversos tejidos, si será liso, si llevará una decoración posicionada,
la combinación de colores, las puntillas, los encajes,… todo dependerá del
momento y la moda. Y en este momento creativo, sólo se tiene en cuenta que el
diseño de lo que va a transmitir la pieza, sea lo que se ajuste a la idea
original.
A partir de ese momento, se definen los patrones a los
que queremos transmitir esa imagen. O sea, se concebirán sobre qué formas de
sujetador se va a aplicar ese diseño.
En este momento lo que cobra importancia es cómo le va a
sentar a la usuaria este o aquel patrón. Qué figura va a mostrar con cada construcción.
Las construcciones del patrón persiguen diversos efectos,
uno el visual, otro el funcional. En este caso, estamos tratando las
construcciones teniendo en cuenta qué objetivo y qué función persiguen.
Las más habituales son,
Costura trasversal basculada. Esta costura en la copa,
persigue centrar el pecho. Si es con tirante central, levanta el pecho y lo
centra, con lo que puede sugerir un escote. Si es balconet, o sea, los tirantes
se desplazan a los costados de la copa, realiza el mismo efecto, aunque el
escote es más pronunciado.
La costura trasversal horizontal, o la vertical,
normalmente se construyen con tirante central. La intención es impedir que se
proyecte hacia adelante. El final de la figura lo determina la costura. Lo más
interesante es que el efecto reductor es inmediato, ya que la figura no
potencia el pecho, sino que lo esconde.
El Push-Up. Como su nombre indica es una pieza cuyo
objetivo es levantar el pecho para potenciar su proyección. Puede estar construido
de muchas formas distintas: con espuma, con construcciones atrevidas de escote
profundo, con costuras “a la francesa” que permiten reconducir la morfología
del pecho creando el efecto corsé...
Copas preformadas de tejido. Este tipo de copas son sin
costuras y el tejido está “deformado” con la profundidad adecuada. En este
caso, la morfología se muestra como es. Simplemente actúa como una segunda
piel.
Copas preformadas de espuma. Este tipo de copas,
determinan el aspecto redondeado de los senos, y son habituales en casi todos
los armarios. Es una pieza que permite esconder la forma del pecho y mostrarlo
muy redondeado y atractivo. Con este tipo de construcción, se puede construir
como balconet, con tirante central, push up y lo que se precise, ya que el
preformado de la copa también está realizado teniendo en cuenta las distintas
profundidades de pecho.
Tops y construcciones de punto. Son construcciones cuyo
único objetivo es su confort. Costuras al mínimo (normalmente sólo en los
tirantes). No realzan ni efectúan ningún efecto en la figura.
Construcciones para deporte. Este tipo de piezas, están
fabricadas con objetivos concretos, para controlar la movilidad del pecho de
forma libre. Cuando el tipo de deporte provoca un movimiento agresivo con el
pecho, la construcción comprime mas su movimiento (tenis, correr, etc.). Cuando
el movimiento es menos agresivo (bicicleta, etc.…) el sujetador está preparado
para comprimir pero de forma menos fuerte.
Hay otras construcciones, pero básicamente me voy a
referir a estas. Se ha de pensar en que cada morfología, se le adapta mejor un
tipo u otro de patrón, y que es importante dejarse aconsejar por
establecimientos expertos.
También es importante saber, que el primer sujetador,
cuyo efecto era el de “descubrir” el pecho de la mujer, y marcó tendencias, fue
un ingeniero aeronáutico que trabajaba con Howard Hughes, quien le pidió una
pieza que realzara el busto de Jane Russell.
El cine y sus actores y actrices, siempre han creado
tendencias.
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