martes, 21 de marzo de 2017

4a JORNADA SOBRE CÁNCER DE MAMA - MASQUEFA


¿Sabes cuál es tu talla de sujetador? Por Rosario Santamaría


No. No es una pregunta con trampa. El 70% de las mujeres españolas no usa la talla de sujetador que les corresponde y 9 de cada 10 no sabe lo que es la copa. Llevar o no el sujetador adecuado es un tema de salud. Te damos seis pistas clave para que aciertes en la talla, compres el sujetador más adecuado para ti y lo mantengas en buen estado:

1. El sujetador se compone de talla y copa. Debes de saber cuáles son tus dos medidas: si coges un metro por debajo del pecho sabrás cuál es tu talla y, por encima del pezón, tendrás la medida de tu copa. Una vez sepas las medidas, puedes entrar en la página web de Sayfit, o mirar en este recuadro para saber si tienes una 85 B o una 95 D, por ejemplo:

2. Debes de elegir el sujetador en función de tus necesidades y del uso que le quieras dar. No es lo mismo que estés embarazada o amamantando, que quieras elegir el sujetador para un vestido de fiesta o para salir a correr, para lo cual necesitas un sujetador que permita la transpiración. Actualmente, hay sujetadores con fibras que retienen menos la humedad que el algodón y que son muy adecuados para hacer deporte y para las mujeres con alergias.

Para disimular un pecho grande no uses nunca un sujetador más pequeño

3. Es importante que siempre que hagas ejercicio uses un sujetador deportivo. El sujetador impide que el pecho se mueva y realice movimientos bruscos, lo cual podría romper los ligamentos de Cooper, que son los que están en la piel del pecho y, por tanto, los que lo sostienen. Además, correr, por ejemplo, sin sujetador, podría producir roces en el pezón y que incluso éste llegara a sangrar.

4. No llevar el sujetador adecuado provoca problemas de salud. Puede provocar lesiones en los hombros, dolores mamarios, marcas en la piel o durezas en la zona del aro. También produce incomodidades de todo tipo cuando el sujetador aprieta, los tirantes se caen…

5. Debes de lavarlo en agua fría y dejar que se seque al aire. No seques nunca el sujetador en un radiador ni lo metas en la secadora y lávalo con un jabón neutro.

6. Existen sujetadores que previenen la caída de los senos. Los comercializa -entre otras- la marca Pillow Bra y consiguen una sujeción integral del pecho, que retrasa su caída y la aparición de arrugas en el escote. Por si fuera poco, alivia las tensiones que produce el propio peso del pecho a lo largo del día y proporciona un gran confort mientras estás durmiendo.

Con la colaboración de Francesc Puertas, experto en sujetadores y autor del libro “El sostén, mitos y leyendas… y manual de uso” (ed. Arcopress).

http://www.mamasde40.com/moda/sabes-cual-es-tu-talla-de-sujetador/

jueves, 19 de enero de 2017

La venta multicanal: el reto de las boutiques de lencería.

Cyl Moda Intima. Revista impresa nº 202. Enero 2017.

La venta multicanal: el reto de las boutiques de lencería.

Que el mercado de la venta al detall está absolutamente centrifugado, es algo que es perceptible a simple vista. Solo basta imaginarse dónde se puede adquirir un sujetador: la mercería, los grandes almacenes, los hipermercados, el mercadillo, las cadenas de retail, las outlets, las tiendas multimarca, ortopedias, venta online…

En todos ellos, el sistema puede decantarse desde el extremo de la venta por impulso al otro extremo: la prescripción con expertice.

Todos los sistemas de venta tienen su público fiel que seguramente defendería a ultranza sus “bondades”.

Hemos de observar como tienda, dónde queremos estar y a qué público nos dirigimos. Si queremos entrar en las batallas del mejor precio, o en las de aconsejar y vender el producto correcto. No hay duda que en las batallas por precio no estamos hablando de un público fiel, ya que si encuentran un precio mejor no retendremos a nuestra cliente.

Incluso no es suficiente con tener una buena oferta, una tienda bien iluminada, el producto visible y bien expuesto, un escaparate que invite a entrar o un probador estupendo donde poder verte estupenda con un producto.

El segundo paso es tener una atención personal profesional, sin invadir la intimidad de la usuaria, empatizando con la compradora, aconsejándole el producto que le puede sentar mejor y transmitiéndole la seguridad de su acierto con la compra.

Pero el tercer paso es ya, muy importante: Observar qué busca la consumidora, utilizar las redes sociales y ser consciente de la evolución de las nuevas maneras de comprar.

Por tanto definamos de forma racional a quién vamos a dirigir la oferta de nuestro establecimiento, nuestra capacitación constante en el oficio, nuestra capacidad para fidelizar y nuestros recursos para tener tráfico de nuevas consumidoras: ya sea presencial o virtual.

En un momento en el que mas allá de cualquier planteamiento intelectual, debemos afrontar que nos parece que cualquier cosa afecta nuestros resultados, nuestra obligación es reaccionar para ir por delante de un tropiezo en nuestras ventas, que después intentamos justificar con un cambio de estación pronto o tardío, o la crisis, o que esto ya no es lo que era.

Los modelos de negocio están cambiando muy rápidamente en nuestro sector y debemos reaccionar con lo que sabemos hacer: vender bien y empatizando con la compradora. Pero debemos aprender cómo quieren comprar y qué esperan de nosotros.

A nadie se le escapa que es difícil afrontar el futuro inmediato sin aquellas informaciones que nos permiten diagnosticar mejor, o que nos permiten dirigirnos a nuestras actuales y futuras clientes de una forma rápida y efectiva.

Ignorar las redes sociales o esperar que la usuaria no tenga la capacidad de encontrar lo que busca a través de buscadores de internet tan solo indicándolo con cuatro palabras, es ignorar las señales que nos llegan con fuerza advirtiéndonos de que el mercado está cambiando.

El reto consiste en encontrar la manera de acercarse a la usuaria, a que la búsqueda de un producto en internet la haga “tropezar” con nuestro establecimiento y que le sea fácil encontrarnos.

Cualquier profesional sabe que una venta empieza justo en el momento en el que un posible cliente decide entrar en nuestro establecimiento y esa decisión en muchas ocasiones ya se toma encontrando lo que quieres en un “buscador de internet”.

Y en los buscadores encuentras producto en aquellas “tiendas” que son relevantes en las redes sociales (amazon, alibaba, marcas de venta online). Es absolutamente necesario utilizar los nuevos sistemas que hagan visible nuestro establecimiento.

Un establecimiento de lencería no es tan solo una persiana que se abre por la mañana y se cierra por la noche. No importa que sea grande o pequeña. Tiene su propia imagen, su estilo de venta, su expertice. Y necesita visibilidad. Debe disponer de las mismas herramientas que aquellas que sólo se preocupan de exponer bien su producto y que no tienen atención personal.

Si las boutiques de lencería lucen su capacidad experta y consiguen visibilidad en las redes, se convierten en un negocio ganador. 

Y no hemos hablado de la venta online, de la que debemos reflexionar profundamente porque forma parte de los nuevos hábitos de compra de buena parte de las consumidoras.

La búsqueda constante de nuevas maneras de acercarse a la posible compradora para efectuar una venta (brafitting, eventos, redes sociales, colectivos, colaboración B to B to C, venta online…) forma parte de ese reto constante que nos orienta hacia las nuevas exigencias de nuestro sector.


Francesc Puertas

viernes, 30 de diciembre de 2016

Ropa interior de color rojo: origen de la leyenda.

Las tradiciones son la consecuencia de la transmisión de ritos o costumbres, que se mantiene de generación en generación y en muchos casos su origen se pierde en la noche de los tiempos.

Este es el caso de la tradición de usar ropa interior de color rojo en las fechas navideñas y especialmente la Noche de Fin de Año.

Su origen exacto es difícil de establecer, pero es ampliamente aceptado que su origen se remonta a la Edad Media. En esa época, el color rojo estaba lleno de simbolismos y se relacionaba con la brujería. La Iglesia llegó a prohibir el uso del color rojo, llegando incluso a la alimentación. También en invierno cuando todo parece estar muerto por las heladas, el color rojo se convierte en un símbolo de sangre y de vida y se creía que atraía a la buena suerte.

El cambio de año, se asocia a ese momento de lujuria, diversión y desenfreno, que la alta sociedad de la época (que mantenía las apariencias) se vestia con ropa interior roja para celebrar ese momento especial.            

Esta tradición se ha mantenido hasta la actualidad, añadiendo detalles que han evolucionado hasta ahora. En según qué zonas geográficas, debes bañarte antes de fin de año para librarte de todo lo que ha sido negativo y las prendas interiores de color rojo han de ser regaladas para que te den suerte.

También hay lugares donde las braguitas o los calzoncillos, para que te den suerte han de ser de color amarillo, pero cuidado debes ponértelos al revés y justo n al empezar el año ponerte la ropa interior amarilla del derecho.

En cuanto a las Fiestas Navideñas aparte de los momentos mas familiares, siempre predomina vestirse con prendas lenceras sexys, de acuerdo con los vestidos elegantes de cocktail. Lo mas buscado en ropa interior son encajes y prendas decoradas, donde predomina el color rojo y el negro. Portaligas y medias de fantasía, zapatos con tacones de aguja, y complementos dorados o negros, acordes con el vestido.

La mejor recomendación para lucir prendas de interior con comodidad y por tanto acordes con la salud, es acudir a un establecimiento donde te ayuden a reconocer la talla, la copa y el tipo de patronaje que encaja mejor a tu morfología y estilo.

También están de moda los bodys, que ayudan a estilizar la figura. En las fiestas, se lucen con acabados lenceros en el escote, largas espaldas abiertas y acabados invisibles en el camal. Color arena por su invisibilidad, o en colores de moda que combinen en el vestido.

Las medias de compresión acostumbran a ser de alivio, para noches de baile y fiesta, porque su efecto en si mismo es mejorar los síntomas relacionados con la circulación.

Lo mas interesante ocurrido en los últimos años es que las tendencias han evolucionado para mejorar la materias con las que se fabrica. Tejidos mejores (microencapsulados, texturas, hipoalergenia), fornituras (aros ergonómicos, fornituras libres de niquel), cortes laser (que evitan costuras)… estos cambios se aplican en patrones (construcciones) cuyo biensentar es irreprochable y se decora la pieza con elementos y colores de moda.

Las españolas buscan prendas de interior que vayan acordes con sus vestidos y son fieles a tradiciones como usar prendas de interior lenceras y mejor si son de color rojo porque ayuda a la excitación de una noche tan especial. Los hombres quedan deslumbrados por ropa interior sexy, por tanto evitar las prendas color carne (aunque sean las mas invisibles bajo un vestido).


Asi que ya sabeis, ropa sexy de color rojo y ha de ser regalada.


Francesc Puertas
@FrancescPuertas

(Foto: Modelo Samara de Selmark)

miércoles, 7 de diciembre de 2016

¿Cómo Acertar Con Un Sujetador? La Talla, La Copa Y El Patrón De Un Sostén.


Se puede llegar a pensar que ya está suficientemente complicada la venta como para introducir nuevos elementos como esto de la talla y la copa.  Si nuestro establecimiento aporta un plus de profesionalidad en la atención a la consumidora, resituamos constantemente nuestro negocio entre aquellos que no tienen tan solo un escaparate y una colocación del producto correcta.

Además, cada mujer es distinta y única. Aparte de la personalidad, sus costumbres, sus actitudes y sus maneras de gustarse, están aquellos rasgos físicos que conforman su yo. Su altura, sus proporciones, sus rasgos, su morfología…

HANRO
En el caso del pecho, hay tres cuestiones a tener en cuenta: morfología, talla (medida a la altura del surco submamario) y copas (profundidad del busto).

Tener una morfología en la que el tejido mamario nace debajo de la axila o tener el pecho en forma de gota, nos indica de forma inmediata que la construcción del sujetador es determinante en si le va a ir bien o no.

CONTURELLE
Hay construcciones (patrones) para todos los gustos. Se trata de encontrar el que se acopla mejor a la forma de las mamas. Luego está la talla, que es la medida que nos indica la longitud que ha de tener el sujetador. Esta medida ha de tener la tolerancia de una presión de unos 900 gramos. Es cuando realmente juega su papel sujetando que la prenda quede encajada en su lugar exacto. Un ejemplo: Una medida de 74 centímetros se ha de redondear a 0 ó a 5. En este caso 75. Es una talla europea 75EU, o española 90FR/ES (sumando 15).

Luego está la copa, que es la medida (indicada con una letra) que nos permite saber qué capacidad ha de tener el sujetador para que cubra todo el seno. Una diferencia entre la primera y la segunda medida de 14 a 16 centímetros nos determina la copa B. Cada tres centímetros cambia la copa. Evidentemente el sujetador se construye de forma distinta si se trata de una talla 90C o una talla 90F, proporcionándose todos los elementos del sujetador de forma distinta (copa, tirantes y cinturilla).

AUBADE
También están los tirantes, que permiten generar el equilibrio exacto del pecho ajustándolos de modo que bajen rectos y que aguante el pecho. El peto ha de quedar ajustado a la piel a la altura del esternón (que no pase el dedo por debajo). La cinturilla, por su parte, ha de quedar horizontal (sin subirse por la espalda) y ha de sentir el sujetador de modo que se sienta a gusto.

Finalemente, para saber que le sienta bien y se siente a gusto, tiene la necesidad de acudir a un establecimiento cuya principal labor de fidelización habrá sido la atención experta. La adquisición de un sostén sin remordimientos de compra.

Francesc Puertas

viernes, 18 de noviembre de 2016

LA ADAPTACIÓN AL MERCADO, la clave del "retail" en moda íntima.











Artículo Revista CyL Moda Intima nº 201

Las nuevas formas de comprar de las usuarias, obligan a afrontar el reto de transformar los establecimientos y adaptarlos a los nuevos hábitos.

Estos comportamientos de la consumidora, se pueden clasificar en cuatro de muy evidentes:

Teenagers.- Hace fotos de lo que les gusta, buscan por internet, reconocen modelos y productos que les llaman la atención y buscan precios que se puedan permitir. La consecuencia es que se agrupan y salen de compras todas juntas en “manada”.

25 años en adelante.- Buscan productos concretos, se informan online, buscan los estilos que mas les gustan y se hacen una idea de lo que deben buscar. El paso siguiente es buscarlos haciendo shopping. Va a depender de sus necesidades específicas o de los filtros que decidan (precio, talla-copa, estilo, uso, tendencias…) que buscaran un perfil de establecimiento u otro.

Edad madura.- Buscan las tiendas de siempre y van a la caza del producto que ya han comprado y saben que les sienta bien, aunque no estén convencidas de llevar la talla correcta. Muchas mujeres manifiestan que si les va cómodo no les sujeta, que es lo mismo que decir que llevan una talla (o una copa) incorrecta.

Sin edad concreta.- Compra online. Buscan por internet, no tienen excesivos problemas para encontrar prendas que les sienten bien y que conocen a qué se arriesgan comprando online.

Ciertamente la evolución de los métodos y formas de compra, ha centrifugado de forma evidente el mercado y las formas de venta.

Por tanto clasificaremos los métodos de venta de los establecimientos en tres

-       Compra por impulso
-       Compra online
-       Compra asistida

En estos tres tipos de venta, la venta por impulso, es aquella que sin demasiadas complicaciones, pero con una gran potencia y comunicación visual, es capaz de atraer a la compradora. Esta atracción no sólo está en que el establecimiento nos seduzca, sino que además hay precios irresistibles. Nunca nos hacemos ninguna pregunta. Nos gusta, miramos el precio y lo adquirimos.

En este tipo de venta también sitúo los mercadillos y las outlets, fórmulas para "colocar" productos a precio de derribo, que en el primer caso no tienen etiqueta y en el segundo puede que si. Y que en los dos casos son prendas de restos de stock o muestrarios obsoletos, que se venden a precios ridículos.

En el segundo caso he puesto la venta online. Un tipo de venta que cada vez es mas habitual, pero que sigo defendiendo que sin haber probado el producto (y mas un sujetador), hay una gran probabilidad de equivocarse. Salvo que se trate de una tienda que físicamente puedes probar el producto y que las siguientes compras puedas realizarlas de forma virtual.

No hay duda que cada cierto tiempo, debemos acudir a la tienda para volver a medirnos y ajustar de nuevo la talla y la copa. Los tejidos se deterioran y con la edad tenemos una evolución morfológica que no debemos obviar.

En estos dos primeros casos, quien tiene menos dificultades para encontrar un sujetador que se abroche sin problemas, son todas aquellas morfologías que podríamos denominar estandar. Todas aquellas morfologías cuyos volúmenes les permiten ponerse tallas entre la 85 y la 100 y copas sin riesgos como la B (sean o no su talla y su copa correctas), acaban provocando decepciones y molestias.

En este punto hemos de recordar que está demostrado que 7 de cada 10 mujeres no usan la talla y la copa correctas, y que la mitad de las consultas por dolores mamarios se evitarían usando el sujetador adecuado.

Y la tercera es la venta asistida…  las lencerías expertas. Aquellas que disponen de tallas, copas y modelos para satisfacer y solucionar cualquier necesidad. Acostumbran a ser multimarca, aunque hay cadenas de tiendas extraordinariamente preparadas para dar una buena asistencia a la usuaria.

Y en este caso las hay que están evolucionando, aprendiendo nuevas técnicas de prescripción y brafitting, explorando el mercado, sirviéndose de las redes sociales para llegar a la usuaria.

El mercado y los sistemas para llegar a la consumidora también evolucionan a pasos agigantados. Ahí es donde aparecen las plataformas como Sayfit, donde un grupo de expertos aconseja que se acuda a las lencerías preparadas. Plataforma que también dispone de una APP gratuita para el móvil.

Efectivamente el mundo evoluciona y los hábitos y formas de comprar y vender también. Las lencerías no tienen un futuro incierto, tan solo deben adaptarse a las nuevas exigencias de las usuarias.

Por tanto, las lencerías deben prepararse especializándose en el consejo de un fitting correcto. Preparando a las prescriptoras en las técnicas que les permitan relacionar cada morfología con productos que ya están en el mercado, siendo conocedoras de las construcciones de las marcas y las necesidades de uso de las consumidoras.

Francesc Puertas
@FrancescPuertas
@Sayfit

www.sayfit.eu

miércoles, 5 de octubre de 2016

Breve Historia Del Sujetador, Por Francesc Puertas. (2ª Parte) - CyL Moda Intima

 


Continuando con la historia del sujetador y, superada la II Guerra Mundial, momento en el que dejamos el anterior post, llegamos a la década de los 50, época caracterizada por las enormes transformaciones sociales que provocaron multitud de cambios estéticos que afectaron a los objetivos y al estilo de vida. 

La velocidad en las comunicaciones, la información, el glamour, el cine o la idealización de actores y actrices de Hollywood, provocaron grandes cambios que modificaron los hábitos de consumo y lo que queríamos ser de mayores. Todo ello afectó definitivamente en la función seductora de los sujetadores.


La popularización del sujetador como pieza estética enfocada a la seducción que permitía lucir la figura femenina realzando el busto, lo provocó Howard Hughes. Éste, encargó a un ingeniero aeronáutico que construyera un sujetador que “lanzara” el pecho hacia adelante para su actriz favorita Jane Russell que en la película "El forajido" lució esta figura de pechos “misiles y emergentes”. Esta nueva forma de lucir la figura femenina se popularizó en la película “Los caballeros las prefieren rubias”,donde Marylin Monroe y Jane Russell lucían su cuerpo moldeado. La imitación, el quererse parecer a las actrices, provocó cambios profundos en los fundamentos estéticos de la época y debido a ello, floreció con mucho auge la industria de los sujetadores. Como consecuencia, el siguiente paso fue la moda del sujetador bala: muchas mujeres lucían su pecho puntiagudo, realzado bajo un suéter (sweater-girls).


El sostén, tal y como lo conocemos hoy en día, fue la consecuencia del requerimiento de lo que estaba de moda en la ropa exterior: menos vergüenza, más seducción, enseñar partes del cuerpo ... La invención de las tallas y copas.Ida Rosenthal, inventa las tallas y las copas. Esta emigrante rusa, afincada en EEUU, combinando su propia experiencia en el mundo de la moda y los patrones de papel, reunió a las mujeres americanas en categorías según el tamaño del busto, y creó una línea de sujetadores que realzan la figura femenina sin importar su edad, desde la pubertad hasta la madurez, siendo su gran aporte la identificación de los diferentes tamaños de sujetadores por tallas y copas con las letras del alfabeto: A, B, C y D. En Mayo del 69, las feministas quemaban sujetadores para liberarse de la opresión de los hombres y de la prisión de sus sujetadores (movimiento beatnik). A pesar de la influencia de este movimiento social y cultural y de la moda natural, el uso del sujetador acabó convirtiéndose en la estrella de la lencería femenina. Y entretanto, se sucedieron momentos en los que se escondían o se simulaba tener más de lo que en realidad se tenía apareciendo las copas y los rellenos.


Casi finalizando el siglo XX, adquirió notoriedad la funcionalidad del sujetador. A partir de ese momento ha sido muy importante trabajar en prendas pensadas para el deporte, la salud o cualquier necesidad. Acercarse a la usuaria, ha hecho evolucionar el sujetador: seducción, moda, función, precio, necesidad... y por tanto, también han evolucionado los establecimientos y las maneras de vender. Las motivaciones de compra tienen que ver con las ocasiones de uso:
  • Se ha comprado un sujetador y busca un vestido
  • Se ha comprado un vestido y busca un sujetador
  • En el embarazo o en período premenstrual se transforma el pecho y necesita un sujetador confortable
  • En periodo de lactancia quiere un sujetador para que le ayude.
  • En tratamientos de la piel o alergias quiere un sujetador hipoalergénico
  • Post-operatorio
  • Deporte
  • ·Etc.
Pieza "de ocasión de uso".Actualmente, las marcas trabajan intensamente para descubrir las necesidades de las usuarias y por tanto, descubren cada año nuevas e ingeniosas formas de sujetador, buscando tejidos, nuevas fórmulas de mejora de los productos que saben que funcionan y dando respuestas a los cambios de hábitos y de forma de vida de la mujer. También los cambios en los hábitos de compra y la influencia inmediata de las redes sociales, están obligando a transformaciones profundas en las formas de acercarse a las consumidoras. Además de la importancia de las nuevas formas virtuales de acercar el producto a la usuaria, cada mujer busca el sujetador que desea. Buscar en Internet para escoger la pieza que quieren, saber su precio y visualizar cómo les quedaría es el primer paso. El segundo es acercarse a la lencería para asegurarse que el producto le sienta bien. Por su parte, la compra online sigue evolucionando, aunque mas allá de acertar la talla y la copa, la usuaria necesita que una brafitter haga su trabajo y encuentre el producto (patrón, talla y copa) que se le adapta como un guante. La cifra que indica que 7 de cada 10 mujeres no usa la talla y la copa que le corresponde, sigue estando vigente. La evolución de esta prenda en estos momentos, la determina la capacidad que tengan las marcas para acercarse a las usuarias, con sus múltiples y distintas formas de pensar, con sus distintas y múltiples ocasiones de uso o la adaptabilidad de las lencerías a las nuevas consumidoras que buscan seguridad en la compra y sentirse (y verse) bien con su elección. Las emociones pueden más que cualquier otra consideración, aunque la selección de la prenda y la atención que ha recibido es lo que marca la diferencia. 
Francesc Puertas 
@FrancescPuertas
@Sayfit 
www.sayfit.eu

http://blogcylmodaintima.blogspot.com.es/2016/10/breve-historia-del-sujetador-por.html

lunes, 19 de septiembre de 2016

Breve Historia del Sujetador (1ª Parte)

 



En una serie de dos posts, nuestro colaborador y experto corsetero Francesc Puertas, nos traza un paseo por la historia del sujetador y la importancia que ésta prenda ha jugado en cada época de la historia:

La forma de vestir de cada época ha decidido la forma que debe tener la ropa íntima. La propia evolución de las estéticas de cada momento han impuesto de forma decidida qué se había de usar y qué no, tanto en hombres como en mujeres. Sin embargo, está claro que la morfología femenina ha requerido artilugios y piezas de ropa interior que ayudaran a modelar la figura.




La Historia nos enseña que el sujetador ha acompañado a las mujeres siempre asociado al concepto estético de cada momento. El pudor, la comodidad, la seducción, la protección, el estilo de vida o la distinción, han marcado la función a cumplir del sujetador. Las primeras referencias históricas del uso de una pieza que sujeta el pecho fueron las mujeres de Creta, unos 1.700 años A.C., con el fin de “sujetarlo”. Entre las Romanas llevar strophium (proteger el pecho con una larga pieza de tejido) significaba no sólo sostener los pechos sino ser civilizadas. Las mujeres bárbaras no llevaban nada y los pechos iban libres.

Hay referencias de prendas muy parecidas al actual sostén, descubiertas en la restauración de un castillo del Tirol austriaco del siglo XV, donde se descubrieron unas piezas de ropa interior que eran usadas, o bien por las damas pudientes de la alta sociedad, o bien por "mujeres de vida fácil". Su sentido más erótico que otra cosa daba a esta pieza un perfil poco decoroso, por lo que fue mal visto su uso y por lo tanto repudiado socialmente.

Sobre 1550, Catalina de Médicis, esposa del Rey Enrique II de Francia, introdujo las tallas ajustadas y los pechos oprimidos con sus corsés, unos artefactos diseñados para estrechar la cintura de las mujeres desde 12 hasta 32 centímetros, realzando el busto. Eran muy incómodos y dolorosos, pero puso en vigor una prohibición a las cinturas anchas para asistir a la Corte Real de Francia en la época. Así, se iniciaron 350 años de tortura para las mujeres, que vivían con el diafragma oprimido constantemente por las rígidas varillas de los corsés.



Los salvainfantes o los miriñaques aprovecharon la estructura rígida de los corsés y unos tirantes para sostenerse. La moda de los miriñaques, provocó que además de los artilugios metálicos con los que se construían los corsés, también hubiera carcasas de metal para "abombar" las faldas. En 1832, la familia Peugeot, constituyó su empresa, que pasó de la fabricación de hojas de sierra a producir ballenas para corsés y después miriñaques. En 1897 fundaron la "Société des Automobiles Peugeot".

Tanto si era verano como si era invierno, el corsé provocaba problemas para respirar y, con frecuencia provocaba desmayos, pero las mujeres de la alta sociedad europea lucían una figura entallada y hacían evidente que no estaban embarazadas y si lo estaban, lo disimulaban. Por este motivo no era extraño padecer sofocos, problemas menstruales y abortos. No olvidemos que mientras tanto, el resto de mujeres se ataban el pecho con largas piezas de algodón cruzadas, con el fin de protegerse el pecho. Esta forma popular de proteger las mamas estuvo latente hasta nuestros días.

¿Quién inventó el sostén?

Existen varias versiones sobre quién inventó el sostén: desde los descubrimientos del siglo XV hasta la modista Herminie Cadolle, hay un gran vacío de información. Se le atribuye esta creación tanto a esta creadora francesa que en 1889 diseñó una prenda que separaba en dos el corsé y la pieza que sostenía el pecho y para que la pieza ganara movilidad, le incorporó piezas de caucho que aportaban a la espalda mucha movilidad. Herminie Cadolle lo denominó "le bien-être".



En 1893, Marie Tucek patenta una pieza apoyo de pecho; eran dos bolsas separadas para cada pecho con tirantes que pasaban a los hombros y se unían con corchetes metálicos. Otros, en cambio, dicen que lo inventó Charles Debevoise en el año 1902 o Philippe de Brassiere, que a la postre es de donde recibe el nombre. Charles Moorehouse, por su parte, creó una pieza que se hinchaba y engrandecía los pechos. Consistía en unas copas de hule rellenas de aire que sostenían cada pecho, y un diseño de tirantes muy cercano a la ropa interior actual.

En 1907, el sujetador aparece mencionado por primera vez en la revista "Vogue". En 1912, el diseñador Otto Titzling dijo que había diseñado un sujetador para la cantante Swanhilda Olafsen, en la que se inspiró para el diseño. Otto no patentó su diseño, por lo que perdió la oportunidad de figurar como el creador del sujetador moderno.

Pero el primer sostén moderno que se patentó fue invento de Mary Phelps Jacob el año 1914, en la ciudad de Nueva York. Mary, era hija de Robert Fulton (inventor de la máquina de vapor), y acababa de comprar un vestido de cocktail para lucir en una fiesta. Se dio cuenta de que el corsé se le veía y le dejaba sin respirar. Con dos pañuelos de seda y una cinta, anticipó el sujetador moderno. El 3 de noviembre de 1914 lo patentó.


Paul Poiret inició la batalla contra el corsé que encontraba ridículas a las mujeres de busto curvo y trasero prominente (con la ayuda del “polisón). En 1906 diseñó un traje sencillo, entallado directamente bajo el pecho y que caía recto hasta los pies. La nueva mujer del estilo del diseñador era modesta, joven y de movimientos descaradamente libres. Bajo sus vestidos se escondía la figura y no un corsé.

Cuando Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial, ante la escasez de metal, se pidió a las norteamericanas que donaran sus corsés metálicos para uso militar. En total se recogieron 28.000 toneladas con lo que se construyeron dos buques de guerra.

(Seguirá)

http://blogcylmodaintima.blogspot.com.es/2016/09/breve-historia-del-sujetador-por.html